Lisboa · Portugal
Praça do Rossio
Guía práctica de la Praça do Rossio en Lisboa: el empedrado en ondas, la columna de Pedro IV, el Teatro Nacional, cafés donde no pagar de más y las estafas que conviene conocer antes de llegar.
Sí vale la pena, y no pide más de diez minutos. Es la plaza de paso de toda Lisboa, no un lugar tranquilo: ven por el empedrado y la historia, y cuida el bolso.
La Praça do Rossio, oficialmente Praça D. Pedro IV, es la plaza central de Lisboa desde al menos el siglo XIII. Es un rectángulo de unos 180 por 80 metros en la Baixa, al pie de las colinas del Bairro Alto y del castillo, pavimentado con el empedrado en ondas que después Portugal llevó de Copacabana a Macao. En el centro está la columna de Pedro IV y al norte, el Teatro Nacional.
Nuestra experiencia
La cruzamos a media mañana de nuestro primer día, justo después del trago en A Ginjinha, que queda en la esquina sur. Le dimos unos diez minutos: la columna, las fuentes y el empedrado, y salimos por la esquina suroeste para subir al Convento do Carmo. No la planeamos como destino sino como paso, que es lo que es para los lisboetas. El recorrido está en nuestro primer día en Lisboa.
Un poco de historia
Rossio quiere decir terreno común. Desde la Edad Media fue el lugar de las procesiones, las corridas y, durante tres siglos, de los autos de fe: en 1536 la Inquisición se instaló en el Palacio dos Estaus, en el extremo norte. El terremoto de 1755 tiró casi todos los edificios y la plaza se reconstruyó con las fachadas uniformes del estilo pombalino.
El palacio de la Inquisición se quemó en 1836 y en su lugar la reina María II mandó construir el teatro, inaugurado en 1846. El empedrado llegó en 1848: 8.712 metros cuadrados colocados a mano, la primera plaza grande de Portugal con calçada. La columna es de 1870 y la estatua es de Pedro IV, que en 1826 fue rey de Portugal y emperador de Brasil al mismo tiempo durante unos dos meses.
Qué ver, en orden
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La fuente sur
Entrando desde el Largo de São Domingos. Hay dos fuentes de bronce fundidas en Francia, una a cada lado de la columna.
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El empedrado en ondas
Piedra caliza blanca y basalto negro en el patrón mar largo, colocado a mano en 1848. Si lo miras fijo un rato parece que se mueve; por eso le decían la plaza que rueda.
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La columna de Pedro IV
Unos 23 metros, de 1870. Abajo, cuatro figuras: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza. Arriba, el rey que también fue el primer emperador de Brasil.
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El Teatro Nacional D. Maria II
En el extremo norte, de 1846, con seis columnas jónicas y Gil Vicente sobre el frontón. Está donde estuvo el palacio de la Inquisición; en el costado izquierdo hay una placa pequeña que lo recuerda.
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Café Nicola
En el lado oeste, números 24 y 25. La fachada y el salón de atrás son art déco de los años treinta. Pide en la barra para verlo por dentro sin pagar la terraza.
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La estación del Rossio
A 90 segundos, en la esquina suroeste: fachada neomanuelina de 1890 con dos portales en herradura. Vale la pena asomarse aunque no tomes el tren.
Consejos que nos hubiera gustado saber
Consejos
- La mejor foto del empedrado es desde el lado este, con el Castelo de São Jorge al fondo si el día está claro.
- El empedrado resbala mucho cuando está mojado. Zapatos con suela que agarre y nada de correr.
- Hay un baño público pequeño cerca de la columna; si tomas algo en la barra de Café Nicola, puedes usar el suyo.
- Para seguir al Convento do Carmo, sal por la esquina suroeste y sube la Calçada do Carmo.
Sí, hazlo
- Lleva el teléfono y la billetera en bolsillos delanteros y el bolso cerrado: la policía pone el Rossio entre las tres peores zonas de carteristas de Lisboa.
- Mira el menú impreso de adentro antes de sentarte en un café del perímetro: los platos de las fotos pueden costar bastante más.
- Asómate a la Igreja de São Domingos y al memorial de 1506, a 30 segundos del extremo sur.
Mejor no
- No le compres nada a los que te ofrecen drogas: lo que venden es laurel, orégano o harina.
- No firmes peticiones con portapapeles ni aceptes la ramita de romero "de regalo": después te piden 5–10 €.
- No dejes que te lustren los zapatos sin acordar el precio total por escrito; el cuento de "era por zapato" termina en 15–20 €.
- Si alguien te pregunta si una billetera tirada es tuya, no busques la tuya para comparar. Sigue caminando.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la Praça do Rossio también se llama Praça D. Pedro IV?
Es su nombre oficial desde 1874, por el rey de la columna central. Todo el mundo la sigue llamando Rossio, que significa terreno común.
¿Es segura la Praça do Rossio?
Sí, de día y de noche en la plaza misma, pero hay muchos carteristas y vendedores de drogas falsas. Bolsillos delanteros y bolso cerrado.
¿Cuánto tiempo hay que darle?
Con 10 minutos la cruzas viendo la columna, las fuentes y el teatro. Con media hora sumas la Praça da Figueira y la estación.
¿Es verdad que la estatua era de Maximiliano de México?
No. Es una leyenda que los historiadores descartaron: la estatua lleva el escudo de Pedro IV y la Carta Constitucional de 1826 en la mano.